Esa noche la tormenta no daba tregua, la
calle desierta. Desde la ventana miraba las aguas que cubrían las calles de un lado a otro de las
casa.
Entró Josefa en la sala, Manuel estaba
embebido mirando la lluvia.
¿Desea algo señorito? ¡No, váyase a dormir!
Josefa llevaba toda la vida al lado de
Manuel. Lo quería... Observó su triste mirada perdida en su pensamiento. Josefa dio la vuelta y se
marchó. En su cuarto a sola lloraba, ¡No debió de casarse con Águeda! Siempre
supe que traería la desgracia a esta casa.
Manuel quería a Águeda desde niño y no supo
ver en la mirada de su amada que nunca le correspondió.
27-2-2018 Joaqui.
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