Sergio se
levanta cada mañana, su mayor de seo es bañarse en el río, cerca de la cabaña
donde duerme.
Allí deja
las penas que le va dando la vida.
El caudal
del agua es tan fuerte, piensa, que la corriente se llevará la desnudez en que
se encuentra.
El cada
mañana recorre la ciudad en busca de unas monedas para saciar su hambre, pero
el mundo es cruel, y cuando se acerca al personal, se apartan como de la peste.
Camina por
las calles y, al llegar la noche regresa al lugar donde encuentra la paz que en
la ciudad no ve.
Esa noche no
había nada para cenar, y entre esas cuatro tablas está el silencio que el mundo
le impone.
Se levanta y
va a dar un paseo a la orilla del río, al llegar habla con los peces, que son
los únicos que le hacen compañía.
Buenas tardes amigos.
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