Día de Reyes
La ilusión entre los niños “y no tan niños” está asegurada, todos
esperamos algo.
Nos han hecho creer que todo viene del más allá, y no nos cuentan que
ese derroche algunos lo pagaran caro.
En mi casa por los años 53 ó, 55. Vivimos uno de nuestro día de Reyes.
Los mayores fueron montando las ilusiones de los más pequeños. Casi veíamos
volar los camellos.
En aquellos años de una pobreza Nacional, por cualquier rincón, en casa
se permitieron echarle reyes a sus hijos.
Mis padres pusieron un negocio
que funcionaba muy bien, con ello se permitieron echar unos reyes distintos,
Normalmente eran ropas y calzado, cosas prácticas.
Esa madrugada mis padres disfrazados con una sábana, salieron de su
habitación.
Cuando estaban colocando los regalos en la mesa, salí sin hacer ruido y
observe como ordenando la mesa iba poniendo cada cosa en su hueco.
Retrocedí y me acosté. A la mañana siguiente, como si no supiera nada, busque
el mío.
La desilusión fue tal, que con
los años que deseaba tener una muñeca me pareció horrorosa.
Cogí la muñeca y en el patio en un cubo de agua la deje para lavarla. Horas
después, la muñeca se había convertido en una bola de papeles.
Con ello se acabaran las
ilusiones.
1-1-2015
Joaqui.
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