Los sueños
Salí a pasear la tarde estaba fresquita. Uno de
esos días que invita a estar en la calle
Las rebajas
de enero habían empezado y los escaparates llenos de artículos. Cada cual tenía
su atractivo. Pantalones, abrigos, vestido, zapatos. En fin toda la gama de
invierno.
Vi en el escaparate en vestido de punto y me gustó.
Entre en la tienda y después de darle muchas vueltas decidí llevármelo. El
vestido era de punto color Gris Oscuro, talle bajo, y la falda de campana. El
final de la falda estaba rematado con un Ribete de color Lila.
Me marché de la tienda y al salir tropecé con mi
amiga Merche. Le enseñaba la compra y mientras ella revisaba yo me fui comiendo
un Bollo Suizo que entran en el lote.
El bollo estaba buenísimo, pero Merche empezó
poniendo muchas pegas y yo con el bollo dando muerdos cada vez más
distanciados, se me iba quitando hasta el hambre. Allí estaba yo con el bollo
en las manos y mirando el vestido.
¿Qué hago ahora si ya no queda bollo, cómo me
presento a la tienda y le digo que del bollo quedan dos muerdos? Merche decía,
no te preocupes vamos a la pastelería y compramos otro. Pero esa clase de bollo no es habitual de
pastelería, era distinto.
Debatiendo con Merche. El ir a la tienda a devolver
el vestido y contarle lo sucedido. Pero Merche decía que ella no entraba, sino
que no me hubiera comido el bollo. Atragantada con el asunto y muy preocupada.
Pero tenía que solucionar lo del bollo. Entré en la tienda y la dependiente
atendía a un caballero. Me miró la empleada y seguro que lo único que buscaba
era el bollo. Como le contaba a la dependienta que no quería el vestido, pero
el bollo no estaba en la bolsa. Pasaron varios minutos. A mí me parecieron horas,
por fin se marchó el cliente y se dirigió a mí. Saludé buenas tarde vengo a. De
pronto oigo despertador. Abrí los ojos
asustada, al parar el reloj le di las gracias por sacarme del gran lio. 94-06- 2013 Joaquina Campón.
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